Grabación encontrada en un cajón
Ciudad de México, a 5 de marzo de 2012
Expediente No. 2046
Asunto: Reporte de investigación
A quien corresponda:
El presente es un resumen del contenido de una grabación encontrada en las oficinas de Mórbido Fest, en la Ciudad de México. En ella se escuchan las voces de dos sujetos, uno de los cuales permanece en calidad de desconocido. El otro, que ya fue identificado por los peritos de la corporación, responde al nombre de Bernardo Esquinca, de 40 años de edad, con domicilio en el Distrito Federal y de oficio escritor. De él se sabe además que es autor de las novelas Belleza Roja (2005), Los Escritores Invisibles (2009) y La Octava Plaga (2011), además de los volúmenes de cuentos Los Niños de Paja (2008) y Demonia (2012). Éste último, según consta en la grabación, parece ser el motivo de la entrevista exclusiva sostenida por los dos sujetos.
Luego del descubrimiento, se recibió la orden de investigar al individuo ya identificado. La razón de esto no ha sido revelada.
A fin de facilitar dicho trabajo, se ha dividido el material por tópicos, siendo el primero el tiempo que le llevó a Esquinca escribir su último libro.
Cabe aclarar que los textos de este individuo pertenecen a los géneros del horror y el terror, por lo que se le considera extremadamente peligroso y capaz de influir en la mente de sus lectores, provocarles escalofríos.
Hay partes de la grabación que resultan ininteligibles.
Él resto, aquí consta.
B. Esquinca: ‘Demonia’ lo escribí durante más o menos un año y medio, entre el 2010 y el 2011. La verdad lo disfruté mucho, a pesar de que son cuentos que me sumieron en cierta paranoia, porque hay que estar haciendo lecturas. Para que la ficción se sostenga debe tener elementos de la realidad, así que para el cuento de la posesión satánica (Demonia) leí a Freud, a antropólogos, etcétera. Vi varias películas y esos días sí estuve metido en una paranoia fuerte en mi casa. Temía despertar y que mi mujer me empezara a hablar como en ‘El Exorcista’, que le girara la cabeza… Me pasó tener que levantarme en la noche a encender todas las luces… (estática)… Es como descender al lado oscuro de uno mismo, uno lo vive de verdad como autor.
(Sin embargo, aunque en el fragmento anterior Esquinca argumenta que Demonia es una obra de ficción, más adelante asegura que la posesión satánica del cuento sucedió en la realidad)
B. Esquinca: Ocurrió en verdad cuando yo estudié en Guadalajara con los sacerdotes Jesuitas en la preparatoria. Nos llevaban a un retiro a la sierra de Tapalpa, con su bosque como deben ser los bosques, oscuros y siniestros… Yo no la vi, pero sí unos compañeros que me la relataron, y partí de ese hecho. En el cuento se reúnen estos compañeros 20 años después y rememoran cuando una compañera, durante este retiro, tuviera esta posesión satánica e intentan explicarse qué fue lo que ocurrió, intentan explicar lo inexplicable, que también es una de las labores de la literatura de terror.
(Así pues, además de revelar que el ya mencionado caso de posesión satánica ocurrió en la realidad, Esquinca también afirma que la inspiración para su relato Samaná, del mismo volumen de cuentos, parte del hecho verídico de una maldición que pesa sobre alguien de su familia; y queMoscas, otra de las historias, nació a partir de una situación en la que él se enfrentó a una nube de estos insectos en el baño de su casa. El audio continúa y el escritor comenta sobre los tintes autobiográficos contenidos en sus obras)
B. Esquinca: Creo que el escritor en general, pero hablaré por mi, siempre es una mezcla de vivencias personales y cosas que uno observa que les suceden a los demás. Habemos unos escritores más transparentes que otros, varios amigos que me conocen bien me dicen que se nota mucho que estoy yo ahí, en las líneas. Ahora, no es tampoco una intención mía desnudarme y exhibirme, sino que así me sale esta transparencia, esta honestidad sobretodo, porque sí creo que mientras más honesto seas más auténtica va a ser también tu literatura, y eso el lector lo nota.
(Gradualmente, la conversación se torna más personal. El sujeto habla de las cosas que le provocan miedo)
B. Esquinca: Si vamos a algo muy particular, diría que sí le tengo mucho miedo a los fantasmas. Nunca he visto a ninguno, pero si veo a uno me va a dar un infarto. Afortunadamente no tengo esa sensibilidad, pero la sola posibilidad me llena de pánico. Es curioso porque, hablando de cine, si yo veo un película sobre un asesino serial, despiadado, sangriento, o una película Gore, pues digo, estoy tranquilo, pero si es de fantasmas estoy muy aterrado. Sí me doy cuenta de que eso es algo que por alguna razón inexplicable me causa mucho pánico, pero también los fantasmas no literales, los que no son ánimas, sino estas cosas que uno va cargando y que luego regresan. Cuando de pronto tú crees que todo está muy tranquilo, algún trauma o situación del pasado regresa para acecharte de nuevo, estas ideas, dolores, humillaciones, lo que sea pero vuelve y son también fantasmas, y yo creo que esos son todavía más peligrosos, porque son reales.
(Sobre el infierno. Su infierno)
B. Esquinca: Fui criado por unos padres muy católicos, mi padre era ministro de la comunión y crecí en Guadalajara, que es una sociedad conservadora. Me desarrollé creyendo en el infierno de los católicos, que es, literalmente, si pecas te vas a las llamas eternas, porque la religión es un gran generador de temores y de culpas. Crecí creyendo en esos tormentos pero ahora entiendo que no están en el más allá, o en el sótano, o en el inframundo, sino que el infierno está aquí en la tierra, como digo en ‘Demonia’, porque todos tenemos culpas, equivocaciones, obsesiones que nos acompañan y vuelven y nos están asechando. Entonces el cielo y el infierno, y el limbo y el purgatorio y todas esas cosas, todo eso son los diferentes estados o situaciones por los que atraviesa nuestra vida en la tierra, y tenemos que enfrentar y superar el infierno que nos toca aquí, y creo que la literatura de terror es una buen manera de exorcizar esas situaciones.
(Lo que sigue es de suma importancia para la investigación. Bernardo Esquinca revela cuáles son los elementos que debe contener todo relato de terror para causar impacto en el lector)
B. Esquinca: Para que el relato de terror funcione, es importante establecer un pacto con el lector, para que él suspenda su raciocinio y se entregue a las fantasías sobrenaturales. Si el lector no suspende su razón y su lógica, no va a hacer contacto con lo inexplicable. Ahora, ¿cómo lograr esto? Ahí es dónde reside el truco. Creo que primero debes tener una historia atractiva, original, un misterio, un enigma, y mantener la tensión; pero el ingrediente principal es la atmósfera. La atmósfera es el gran ingrediente del relato de terror, y si uno logra envolver al lector en esa atmósfera, se va a entregar por completo y va a hacer contacto con la otra realidad, que es lo básico.
(Para este punto, es claro que el sujeto ha perdido la estabilidad mental. A continuación, habla de cómo la realidad ha dejado de interesarle)
B. Esquinca: A mí no me interesa imitar a la realidad porque me parece muy prosaica, muy aburrida. J.J. Ballard, que es mi autor favorito, decía que vivimos en un mundo gobernado por ficciones de toda índole, la publicidad, la política y los medios de información masiva. Entonces, como ya vivimos dentro de una gran novela, la labor del escritor es inventar la realidad, y yo estoy convencido de ello, estoy de acuerdo con ello y es lo que busco hacer. Es decir, abordar los otros mundos que sí existen pero que están en este. En el mundo aparentemente normal y cotidiano se abre una grieta de pronto y entran esos mundos de penumbra, eso es lo que me gusta abordar, arrojarme y asomarme al abismo para explorar todo esto.
(Finalmente, el sujeto se refiere a su próxima novela, que estará ambientada en el Centro Histórico de la Ciudad de México)
B. Esquinca: El protagonista de ‘La Octava Plaga’ es un periodista de nota roja que se llama Casasola, y ésta será una nueva aventura de él. Quiero pensar que es una saga, no una continuación, sino una historia totalmente nueva con el mismo personaje. Todo ocurre en el Centro Histórico de la Ciudad de México a partir de un asesino serial que está arrojando restos humanos en los vestigios arqueológicos, pues tiene la intención de hacer un ritual para que regresen los antiguos dioses prehispánicos a la época moderna. Y Casasola, aunque no es policía, tiene que seguir los pasos de este asesino y se ve envuelto en una trama delirante.
(En este punto, la grabación se corta. Los reportes indican que Esquinca, luego de Mórbido, fue visto en la Feria del Libro del Palacio de Minería el pasado sábado, 3 de marzo, durante una presentación especial de Demonia. El agente especial que fue asignado para vigilarle estuvo presente, vestido de civil. A quien lea esto y continúe con la pesquisa, se le recomienda no leer, bajo ninguna circunstancia, las novelas o relatos escritos por el sujeto, pues son altamente contagiosos. El mal, como él mismo dice, se transmite por contagio.
Sé, sin embargo, que esta advertencia no servirá de nada).
Christian Cueva (@emergozinnema)
Esta entrevista fue realizada como colaboración para Morbido Film Fest. Enlace original,
aquí.