Versos de terror: lo nuevo de Armando Vega-Gil
El niño se orina de miedo pero no puede resistirse a la idea, a la tentación, de seguir escuchando.
Armando Vega Gil cuenta que, hace muchos años, cuando impartía un taller de literatura de terror para niños en casa de Laura Esquivel, esto le ocurrió a uno de sus pequeños alumnos.
“El día que di el primer taller un niño se asustó mucho, se quedó muy impresionado y esa noche se orinó en la cama. Al otro día fue el papá a hacérmela de tos y finalmente sacaron al chavito del taller. Pero todos los días el niño iba y se asomaba a la puerta del lugar donde estábamos para oir de lejos. El chavito sintió un placer bien cabrón con el miedo, aguantándolo, y como se lo prohibió el papá estaba muy sacado onda. Al final del curso hicimos un pequeño performance y, aunque él no fuera miembro del taller, entró con nosotros a maquillarse de vampiro y andaba ahí asustando a la gente”, dice el también integrante del grupo guacarróquer Botellita de Jerez.
Provocar espanto en los niños es, pues, un placer para el músico y escritor, quien contó que sus pininos como juglar del miedo tuvieron lugar en un pequeño restaurant al que solía ir a comer hace algunos años.
“Se me acercaban los niños de los que trabajaban ahí, les contaba historias y siempre eran historias de terror. Me gusta espantar a los niños, siento que el terror los atrapa súper fácil, es una cosa morbosa”, cuenta.
Así pues, en abril salió a la venta la nueva novela de Vega Gil, cuyo título, además de encantador, resulta todo un gancho para los lectores: Azahar y Agustín, pequeña novela de terror en verso.
Definida por su autor como una historia sí, para chavos, pero de terror duro, la novela trata de un chico llamado Agustín que es víctima de bullyng en su escuela. Debido a esto, él tiene pesadillas en las que ejerce una venganza sobrenatural sobre sus torturadores, y es allí donde entra en juego la frase “ten cuidado con lo que pides porque se puede cumplir”. Cierto día, todos sus malvados deseos se cumplen y es tanta la violencia que desata que incluso Azahar, una niña autista que representa el único lazo de afecto que Agustín tiene con el mundo, se ve afectada. Así, el protagonista tendrá que revertir lo que ha provocado, para lo cual necesitará formular un deseo mucho más ferviente.
Producto del trabajo de alrededor de cuatro años, Azahar y Agustín… es un libro que Vega Gildedica a su hija Sofía, quien, según él mismo dice, fue la única que creyó en el proyecto.
“Ella fue la primera que leyó el libro, me costó mucho trabajo publicarlo porque sí es una obra complicada desde el punto de vista editorial, está escrito en verso y como que eso los sacaba mucho de onda. Entonces al final Alfaguara se animó, hicieron un trabajo de edición súper duro y creo que el libro quedó bastante bien”, comenta.
En medio del camino, por supuesto, una dictaminadora editorial le dijo a Armando que intentara escribir la historia en prosa. “Lo intenté y no. Batallé mucho. A Sofía le había gustado que estuviera en verso y yo creía más en el dictamen de ella que en el de una señora”.
Y funcionó.
Como valor agregado, la edición cuenta con ilustraciones del reconocido diseñador y publicista mexicano Gonzalo Tassier.
Sobre su gusto por el terror, el escritor confiesa que nace a partir de un viejo programa de televisión llamado La Hora de la Bruja. “Me acuerdo de un capítulo donde agarraban a hachazos a un personaje”. También jugaron un papel importante La Dimensión Desconocida y, por su puesto, la literatura de H. P. Lovecraft.
Por otro lado, Vega Gil no tiene un público preferido. Igual escribe para niños que para adolescentes y adultos. Se asume como un carpintero. “Un carpintero hace sillas, mesas, marcos, etc., porque hay gran amplitud de cosas que puedes hacer con un oficio. Yo, con mi oficio, puedo escribir poesía, novela, cuento, ensayo… Aparte, en cada uno de estos géneros hay estilos, tendencias, en fin… Como puedo escribir una cosa muy lírica puedo con algo super brutal y bizarro como el Diario Íntimo de un Guacarróquer“.
Finalmente, sentado en un sillón de las oficinas centrales de Mórbido Fest, Armando termina esta entrevista exclusiva con un adelanto de los nuevos libros que prepara.
“Quiero hacer una novela autobiográfica sobre un viaje frustrado que hice a la Concagua, una montaña que mide seis mil 900 metros sobre el nivel del mar que está en Argentina. Esa fue una historia muy absurda y muy bizarra. Quiero hacer esa reflexión sobre el ridículo frente a lo magnífico y lo heróico. Y tengo dos cosas de terror para niños, un asunto muy fantástico, un árbol muerto tirado en una casa con el que hago un juego en mi imaginación; y luego siguen dos novelas de terror, una muy ligerita para primeros lectores, y otra sí más dura, más densa, también para jóvenes”.
Christian Cueva / @emergozinnema
(Esta entrevista fue publicada originalmente en el website de Mórbido Film Fest).
(Esta entrevista fue publicada originalmente en el website de Mórbido Film Fest).






