febrero 28, 2008

A Necessary Death


Revisando algunas páginas, me encuentro con que los sitios especializados en la cobertura de los diferentes festivales cinematográficos de EU ya empiezan a voltear hacia Austin, Texas, y su SXSW Film Festival; y que hay quienes cada día nos entregan pequeños avances de las películas que allí serán estrenadas.

El caso es que hoy me encontré con el trailer de una película que, (aparentemente) a medias entre The last horror movie y Man bites dog, propone la cobertura completa de un caso de suicidio real (sí, con todo y anuncio en el periódico a la Armin Meiwes, el caníbal alemán).

Dirigida por el debutante Daniel Stamm, la verdad es que no me atrevería a recomendarla pues, primero, no la he visto; segundo, ni siquiera tiene distribuidor y, tercero, vislumbro que con toda probabilidad será un gran bodrio; así que a lo que voy: llama la atención el hecho de que, de un tiempo para acá, la tendencia a realizar filmes que resultan ser (en la ficción) las cintas perdidas de tal o cual evento catastrófico o que entran en el terreno del mockumentary se ha incrementado a niveles que, sí, considero alarmantes.

A continuación, el trailer de A necessary Death:



Ahora, retomando lo que decía: ¿Hasta qué punto este "estilo" ha dejado de formar parte de "una propuesta interesante" para convertirse en una "necesidad del mercado"? ¿Será que el público necesita romper esa barrera que separa lo real de lo ficticio para obtener experiencias más impactantes? ¿Por qué presiento que aquel 11 de Septiembre, con todo el mundo sintonizando canales de TV que transmitían imágenes que sólo creíamos posibles en una película de Roland Emerich o Michael Bay, transformó la conciencia colectiva a tal nivel que, una vez que se ha demostrado que la ficción no puede superar a la realidad, nuestras necesidades nos llevan a requerir algo más cercano a la realidad "documental" de los noticieros y periódicos? ¿Hasta dónde nos llevará esa tecnología conocida como Cine Digital?

Y que conste: el fenómeno más impactante no es la guerra en sí (somos imbéciles por naturaleza), sino el hecho de su transmisión instantánea a nuestras pantallas.

En fin, a estas alturas me parece inocente aquel experimento fílmico de nombre Cannibal Holocaust.

Les dejo algunos ejemplos, ahora sí, para que disfruten, pues todo lo anterior sirvió sólo para darle un mejor intro a estos cortometrajes de Neill Blomkamp, quien durante algunos meses fue el posible director de la versión cinematográfica del video juego HALO y quien, en mi opinión, ofrece algunas propuestas por demás originales relacionadas con el fenómeno que filmes como REC, Cloverfield y Diary of the dead se encargan de propagar.

Por cierto, ¿cómo hemos de llamar a esta nueva ola de películas a medias entre el mockumentary y el cinema verité?

Y finalmente, ¿Es acaso ésta la muestra más clara de lo que, en un futuro, será nombrado en los libros de historia cinematográfica como Cine Post 9/11?

Alive in Joberg


Tetra Vaal (Third World Robocop)


Yellow


Tempbot




febrero 06, 2008

HIMENÓPTERO

Antes de ingresar por la puerta grande al podio de los ganadores con su impresionante Ópera prima Tesis, el español Alejandro Amenábar ya iba dejando rastros de lo que, más adelante, se convertiría en su sello personal.

Alegoría fetichista sobre aquella profecía de McLuhan que reza que los medios de comunicación se han convertido en extensiones físicas del hombre, Himenóptero presenta a la cámara de vídeo como la sustitución de los ojos y, mejor aún, como las pulsiones (deseos) de sus personajes.

Realizado en 1992, este cortometraje nos presenta a ese personaje que, años más tarde, pasaría de ser interpretado por el mismo Amenábar (en el caso de Himenóptero) a Eduardo Noriega, quien lo dotaría de un aire más seductor y, por lo tanto, más inesperado al final de la película (Tesis).

Y ya para dejarlos con el corto, una última pregunta: ¿Dónde anda Amenábar?


 
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